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08 enero 2012

Recomendación cinematográfica: Un lugar en el mundo

Un lugar en el mundo (1991) de Adolfo Aristarain.

Estamos perdiendo nuestro carácter local. Eso es lo que pone sobre la mesa esta gran película argentina. Estamos siendo absorbidos por el poder de los fuertes, caemos ante sus presiones y perdemos lo que hemos amado toda la vida, lo que sentimos que es nuestro y que hemos construido con nuestras propias manos. Han convertido ese “nuestro” en algo que no es rentable, de modo que pasamos nosotros mismos a abandonarlo. Han conseguido que lo que era real, lo que se podía alcanzar, lo que se podía construir, ahora pase a llamarse utópico y obra de un soñador idealista, cuando hasta hace dos días eso era posible y palpable -siempre y cuando hubiese voluntad de llevarlo a cabo-. Han acabado con nuestros valores y nuestro sentimiento comunitario. Han aumentado nuestra dependencia de lo externo, de lo superior; hemos bajado un escalón en libertad aunque nos han hecho creer lo contrario. Somos menos libres que ayer.

Y no nos damos cuenta. Seguimos construyendo un mundo globalizado donde las diferencias entre unos y otros (esas diferencias que tanto nos enriquecen como seres humanos) van diluyéndose a favor de unos hábitos únicos, unas únicas costumbres y una sola forma de pensar y vivir. Si uno se fija, cada vez existen menos diferencias entre caminar por la Gran Vía de Madrid y hacerlo por Oxford Street en Londres. Lo general se ha comido a lo particular. ¿Alguien foráneo sabe decir a qué sabe el café londinense? No vale contestar a Starbucks. Las grandes empresas, las grandes marcas, esas con nombres universalmente conocido como H&M, Zara, McDonlads, Pans&Company o Bershka ganan terreno sobre los negocios locales, que tienen que echar el cierre al no poder competir. Y esos cierres apenan, no porque la tienda o el bar que se va fuese increíble y de calidad excepcional, sino porque, incluso siendo malo, tiene algo especial que lo hace único, que lo convierte en un establecimiento local, cercano y excepcional. En Madrid la última noticia ha sido el cambio del histórico Tío Pepe de la Puerta del Sol por una tienda Apple. Por una iTienda más, como tantas otras que hay por todo el mundo.

Ahora que se lleva tanto el discurso de los emprendedores, ¿cómo compatibilizar ese mensaje de ayuda a los jóvenes emprendedores al mismo tiempo que se está vendiendo el mundo y las posibilidades de mercado a las grandes corporaciones? Incoherencias dentro de un mensaje político que sólo piensa en rédito electoral y no muestra la realidad tal como es: cada vez tenemos menos capacidad de maniobra local.

Un lugar en el mundo; un pequeño rincón utópico que se ve sumido como tantos otros a desaparecer y formar parte de los métodos de explotación y propiedad de los grandes propietarios. En esas estamos. Cada uno añorando ese pequeño rincón y viendo cómo desaparecen uno tras otro. Y es que, por muy antinacionalista que uno se sienta, siempre acaba saliendo cierto amor por una tierra en la que se ha construido una vida, un sentimiento más local que nacional. Mientras tanto, vemos cómo ese espacio es suplantado por un Sistema que todo lo come, que todo lo cambia y lo convierte en uniforme aquí, en Nueva York o en Berlín.

14 diciembre 2011

El Planeta de los Simios (1968)

El Planeta de los Simios, o "Planeta dos Macacos" en portugués (1968), es una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine. Dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Charlton Heston, la película, basada en la novela de Pierre Boulle, nos sitúa en un planeta desconocido habitado por una civilización de simios, que cómo bien todos sabéis, resultan acabar siendo, tras miles de años de evolución, los herederos legítimos de un planeta Tierra que no pudo soportar más guerras entre humanos hasta extinguirse finalmente nuestra especie, siendo sustituida ésta por los susodichos sucios simios.

Homer Simpson, delirando una terrible y futura desgracia.

La película, al igual que otras tantas de los cincuenta y de los sesenta, era un claro aviso de que nos íbamos a ir todos a tomar por culo si la tensión de la Guerra Fría se alargaba demasiado. Finalizado hoy -menos mal- el peligro nuclear, y reconvertido éste a día de hoy en peligrosos terroristas con barbas y sayas. Así es la historia de la humanidad, si no es un chivo expiatorio, pues es otro.

La escena final de "El Planeta de los Simios", vista por Mel Brooks en su genial película "Spaceballs: La loca Historia de las Galaxias" (1987).

La película llegó a tener cuatro pésimas secuelas setenteras de serie B con guiones tan absurdos, que no merece la pena ni comentar, amén del famoso remake tan barroco de Tim Burton (2001), dos series prácticamente desconocidas para televisión, y la última secuela de este mismo año de Rupert Wyatt "El planeta de los simios [R] Evolución", que rompe o destroza por completo la idea original.

En resumen, una película de culto prostituida y mancillada hasta la saciedad por una sociedad sedienta de simios y ciencia ficción que sólo desea secuelas y secuelas del inmejorable original. Una triste realidad mejor reflejada que nunca en la obra ficticia de Broadway de Troy MacClure; "Dr. Zaius"


Y eso es todo por hoy, amigos.

18 noviembre 2011

122 años de República en Brasil

Por cumplirse hoy el aniversario de la República Brasileña me gustaría hacer mención a uno de los más importantes movimientos cinematográficos surgidos en el continente latinoamericano,el cinema novo y a su película más polémica, Rio cuarenta grados.

 
El cinema novo fue parte de una renovación cultural y estética continental. El compromiso de los cineastas con el cambio social era expresado en artículos y manifiestos que constituyen de por sí un campo de investigación. El directo Glauber Rocha fue el brasileño que produjo los textos más complejos y profundos, como “la estética del hambre”(1995). Contra la censura y el apoyo a un cine de imitación neocolonial que  imponía la dictadura, este proponía una estética violenta, que ponía en pantalla la violencia de los oprimidos y que atacaba la pasividad y el conformismo del espectador, violando los modos de representación a los que el cine hegemónico lo había acostumbrado. La miseria cinematográfica era la antítesis a la armonía y la belleza del cine burgués que el régimen militar prefería, siendo precisamente el compromiso social quien fundamentaba el éxito del cinema novo en el mundo.

Las películas del cinema novo expresaron la identificación con lo nacional y popular, pero sus formas y contenidos reflejaban la visión de la clase media intelectual que aspiraba a aliarse con las masas. La insistente puesta en escena de temas y personajes populares, con su música, rituales y festividades, crearon una ilusión de “lo popular” mientras que los cineastas negociaban permanentemente su propia identidad y las imágenes que producían con el poder político y social y con la cultura cinematográfica universal. En las películas sobresalía el accionar del individuo, pero faltaba la visión de las masas organizadas políticamente en lucha por conseguir sus objetivos. Era una imagen acorde con el populismo paternalista brasileño, que expresaba los intereses de las elites y dejaba fuera de pantallas la movilización popular.

EN 1955 se vislumbró el cine político en brasil con Río, cuarenta grados intentando encarar la vida cotidiana de los oprimidos, fotografiando en sitios reales, con luz natural. El film fue ocultado por el miedo a un “engaño comunista”. La campaña pública que se desató solicitando la liberación del film, desnudó las limitaciones de la democracia brasileña bajo la presidencia de Café Filho, reemplazante de Vargas tras su suicidio.

La movilización de intelectuales, artistas y políticos en pro de la película, combinada con la inquietud general ante la posibilidad de que el ejército impidiera el traspaso de la presidencia a Joscelino Kubitchek y Joao Goulart, no tenía precedentes en el país. Finalmente la película salió a exhibición en marzo de 1956 atrayendo audiencias masivas.

Río, cuarenta grados es un punto de referencia indispensable para comprender el desarrollo del cine político brasileño.
 

 Escrito por estaciudadesdementira

13 noviembre 2011

Be First, Be Smarter.. or Cheat

Por no decir que calca, diremos que Margin Call se inspira en el caso de Lehman Brothers  o que es una fiel y cruenta, en tanto que real, exposición de hechos que supusieron  la definitiva hecatombe financiera en la que 5 años después seguimos sumidos.
Supone una explicación comprensible para el gran público sobre lo que llevó a Wall Street a precipitarse, moviéndose entre los hilos de la moralidad, la codicia y la psicología de los personajes.  Unos personajes que no son sino reflejo de aquellos que en la realidad, conscientes de la repercusión tan profunda a nivel socio-económico por no decir en régimen general, que iban a suponer  las acciones del banco de inversiones,  decidieron optar por el individualismo más férreo y envueltos en la filosofía más neoliberalista, abrir la veda que supondría la quiebra del propio sistema que les sustentaba.   Pero claro, ¿qué iban a hacer ellos? ¿Qué iban a hacer contra la inercia de la caída del sistema que se estaba gestando incluso los mismos tiburones que les daban las órdenes?
Un pasaje de la película que invita a la reflexión no solo de la crisis en sí, sino del todo complejo en el que nos movemos es un diálogo entre el personaje de Demi Moore y el de Simon Baker donde ella le dice que “la fórmula no vale nada, está rota (…) estábamos equivocados”.


Sandra Robertson: "The formula is worthless"; "it's broken"Cohen: "There are eight trillion dollars of paper around the world relying on that equation"Robertson; "We were wrong

La expiación de las acciones que se llevan a cabo en contra de la propia conciencia a favor de la justificación de los personajes contra las cuerdas, la aceptación y plena consciencia sin encrucijada moral de los tiburones, la venta de los famosos activos tóxicos procedentes de los préstamos hipotecarios y demás entresijos del mercado financiero en un filme a la orden del día que lo consagran como recomendable cuanto menos.

09 noviembre 2011

18 Days (18 íæãý)

Este jueves pasado, 3 de Noviembre, fui con unos amigos a ver una película a los cines Golem que promocionan Economistas sin fronteras (gratis para los estudiantes y para los no estudiantes a 4 €) que durante los jueves del mes de Noviembre ponen una película de contenido político-económico-social para después hacer un debate sobre la película vista. Tenía muchísimas ganas de ver la película, que se titulaba "18 Days" y que tiene todo su argumento en la primavera árabe, que a través de 10 cortometrajes rodados por diferentes directores, plasman diferentes realidades, visiones, experiencias y vivencias de personas que vivieron de primera mano los acontecimientos que darían un giro de 360 grados a la realidad de los países árabes.


El objetivo principal de la película, a mi modo de ver, lo consigue de forma muy real, consciente y objetiva, puesto que todos desde nuestras casas, vimos lo que estaba sucediendo en los países árabes, con el derrocamiento de líderes dictatoriales que llevaban muchos años en el poder. Aunque si bien es cierto, nos muestra una parte que ningún medio de comunicación puede plasmar de forma similar, y son historias concretas de personas del país. En esta película, rodada en Egipto muestra historias diferentes y variadas, pero que comparten un mismo sentimiento, y era el de una comunidad unida por y para derrocar el poder de Mubarak a través de manifestaciones pacíficas.


Si bien es cierto,  que a través del recorrido de los diferentes cortometrajes que
muestran la cruda y dura realidad a la que se vieron sometidos los ciudadanos egipcios,  también demuestra cómo no siempre la ética o la moral tienen porqué ir acompañados, apareciendo también sentimientos contradictorios, que al fin y al cabo, pueden llegar a ser comprensibles en un ámbito de dura represión donde fueron sometidos y matados cruelmente miles de ciudadanos que acabaron dando su vida por la libertad. Ese sería uno de los conceptos de la película, libertad, que junto con esperanza, dinero, activismo, movilización, colaboración, incredulidad, y finalmente éxtasis y júbilo al ver que por fin, la nueva generación viviría en un mundo mejor, resumirían los sentimientos que te refleja fielmente la película a través de un reparto inigualable y excepcional.


No deseo hacer una sinopsis de la película, porque soy de las que prefiero ir a ver una película sin haber visto el trailer o la sinopsis, que en la mayoría de los casos, suelen destriparte todos los entresijos de la película, solamente quedándote la curiosidad de ver las imágenes puesto que la historia ya la sabes. Por ello, solamente quería dejar plasmada una reflexión sobre dicha película que me ha conmovido y me ha hecho reflexionar (más aún si cabe) por el tema que se trata, y que tantas veces parece fácil desde el sillón de casa, opinar sin ponernos en la piel de los ciudadanos que han visto cometer en su querido país una sarta de injusticias, barbaries por "el bien de la comunidad". Así que, si a alguno le interesa obtener mayores conocimientos sobre la primavera árabe, les aconsejo fervientemente que vean la película de la que he hablado, porque transforma la ficción de la película en realidades sociales de personas concretas que han visto cambiar sus vidas totalmente.

Para dejar con un poco de curiosidad, solamente pondré los títulos de las 10 historias de la película, para que así, quizás os entre curiosidad y la veías (he intentado poner las imágenes, pero no me ha dejado).


Retention
God's Creation
19 19
When the Flood
Curfew
Revolution Cookies
#Tahrir 2/2
Window
Interior/Exterior
Ashraf Seberto

¿Y los romanos? ¿Acaso nos han dado algo los romanos?

Extracto de la excelente película de los Monty Pythons "La vida de Brian". No viene mal de vez en cuando un punto de vista diferente.