Mostrando entradas con la etiqueta Universidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Universidad. Mostrar todas las entradas

14 octubre 2011

(06/10/2011) COMPARACION UNIVERSIDAD FRANCESA - UNIVERSIDAD ESPANOLA


Escribir un blog es algo nuevo para yo. Y utilizar este tipo de material para los cursos también.

Este año Erasmus va a permitirme considerar mi país desde la distancia.
Y para empezar voy a considerar, comparando con España, la universidad francesa (o al menos mi universidad en Francia es decir La Sorbonne).

En Francia, los cursos a la universidad son magistrales, o sea los profesores exponen sus conocimientos y los estudiantes toman apuntes. A veces, los alumnos no pueden interrumpir el profesor antes del final del curso. La disposición de los muebles en las aulas muestra esa manera de enseñar: hay casi siempre un estrado para el despacho del profesor.
Pero no pienso que eso es necesario para imponer un respecto del profesor.
En los cursos de la UCM que he visto, los profesores me parecen tanto respetados como los profesores franceses aunque hay menos distancia entre ellos y los estudiantes.

Al principio me parecía raro los cursos en España pero hoy pienso que somos yo los franceses que somos demasiado rígidos y no los españoles que hacen cursos locos. A los franceses, no les gusta que las cosas cambien.

Aquí los profesores tienen más en cuenta los deseos de los estudiantes. Esta mañana, un profesor negoció con los alumnos el reparto de los porcentajes de la nota final entre el parcial, la presencia y los deberes. Nunca he visto eso en Francia, el desarrollo de las clases está decidido antes. Aquí los profesores son más a la escucha de los alumnos, quiero decir del grupo entero. Porque en Francia si un estudiante tiene una pregunta o un problema puede ir a ver un profesor, en general están dispuestos a ayudarle.

Otra cosa que es muy diferente entre Francia y España, es lo de los deberes. En general, en las universidades francesas, los estudiantes no tienen mucho deberes (ejercicios, etc. en efecto son cursos magistrales) pero una vez al semestre por cada asignatura tienen que presentar al oral o al escrito un trabajo. Aquí los alumnos tienen para casi cada curso pequeños trabajos. Es verdad que eso impide que los estudiantes trabajen sólo durante la semana antes de los exámenes y no durante el semestre. Y eso me parece más justo. En efecto, en Francia, casi todo el diploma se juega al parcial.
Aquí, un estudiante presente, trabajador, que se interesa y que participa está casi seguro de aprobar. No es lo mismo en Francia.
Por ejemplo, estuve enferma el día de mi 6° parcial el año pasado. Tenía un certificado médico. Pero tuve 0/20 al parcial y no tuve la oportunidad de pasar el examen otro día porque aprobé mi semestre con este 0. No pienso que hubiera pasado así en la UCM. Eso demuestra la rigidez del sistema universitario francés.

Cada sistema tiene ventajas y desventajas pero probar nuevas manera de enseñar para seguir los cambios de la sociedad y de la juventud me parece una buena cosa que falta en Francia.

13 octubre 2011

NADA TARDA TANTO COMO AQUELLO QUE NO SE EMPIEZA…

Y dando comienzo a mi primera entrada, siguiendo el hilo del titular, es preciso hablar de la Universidad, la que queremos y la que tenemos. ¿Se parecen?
A mi parecer, dista un poco de ser lo que siempre soñé, pero supongo que en mi 6º año (sí sexto ¬¬) quizá ya me he acostumbrado a ciertas cosas. Asumí desde el primer día de clase que jamás tendría taquillas como en las Universidades de las series americanas, y que tampoco habría baile de fin de curso donde un chico popular me pidiese bailar… Bromas aparte, encontré millones de cosas más. Tanto dentro como fuera del aula.

Encontré un pensamiento crítico formándose día a día, encontré que mi opinión en el aula era más importante de lo que jamás hubiese pensado y encontré que si queremos, los jóvenes moveremos el mundo, como ya lo estamos haciendo.

En 6 años no me han dado una mísera beca que me pague la matrícula. No me la han dado porque trabajo. Trabajo para pagarme la matrícula. Y así sucesivamente. Por supuesto, ya no la espero. Lo único que espero es que las generaciones venideras de estudiantes no tengan que hacer lo mismo que he tenido que hacer yo para poder estudiar, aunque mucho me temo que las cosas están cambiando, y a peor.

A pesar de haber pintando mi experiencia de color gris, no os quiero engañar. Empezar en la universidad me dio desde el minuto cero, una libertad de pensamiento inmensa, unas ganas de absorber todo el conocimiento posible, unas ganas de “arreglar el mundo” tremendas y un desarrollo personal excepcionalmente enriquecedor. Y lo he conseguido.

Quizá no he arreglado el mundo, pero lo tengo en mente ;)
Ya sabéis: el que no arriesga no gana.

Ariadna C.S

Mi universidad


"La eduación representa nuestra mayor inversión de futuro". Seguro que hemos oido esta frase centenares de veces y con la que, probablemente, la mayoría de nosotros por no decir todos, estemos totalmente de acuerdo. Pero, si pensamos así, ¿por qué la realidad difiere tanto de ese pensamiento que parece ser la nota general?, ¿por qué si es la mejor inversión de futuro invertimos tan poco en ella?.

Cierto es. La educación representa nuestra mayor inversión de futuro, pero no sólo en cuanto a inversión económica se refiere. La eduación es algo más. La educación no es la simple superación de unos contenidos ni el reflejo de ello en un documento. Tampoco es la mera fabricación de los trabajadores que el mercado demanda. La educación es un proyecto social, y como tal se encarga de formanos como personas, desarrollando nuestras cualidades y calidades humanas, nos enseña el sentido completo de lo que significa ser ciudadano. La educación es un derecho, y por tanto es nuestro deber defenderla, por nuestro futuro y por el de los que vienen detrás.

La publicidad, la accesibilidad y la calidad deberían constituir los pilares principales que regieran la educación universitaria, pero poco a poco asistimos al decaimiento de estos valores y del componente personal y humano que caracteriza a este nivel educativo. Nuevas lógicas hacen su entrada en escena y caracterizan la educación con nuevos valores que, más allá de favorecer al individuo y su desarrollo, se adaptan y favorecen al sistema en busca de la llamada "eficiencia". La rentabilidad y la adecuación son las notas configuradoras del nuevo sistema de educación universitaria que lleva tiempo gestándose.

Hay aspectos que no deberían tener cabida en el ámbito educativo, más aún cuando este porta como estandarte la cualidad de ser público, y que sin embargo son los que imponen cada vez más las reglas sobre las que vamos a jugar en esta etapa de nuestras vidas para definirnos y para definir nuestro futuro.

Quiero ser algo más que un número de expediente dónde se refleje una titulación, quiero ser algo más que el fruto de la adaptación al mercado laboral, quiero ser todo aquello que mis cualidades me permitan ser, no lo que pueda ser en términos económicos. Quiero ser muchas cosas, pero sobre todo quiero vivirlas, que formen parte de mi y que me definan el día de mañana porque yo las he eligido, no porque no tuve posibilidad de optar. Quiero una universidad pública, accesible y de calidad, pero sobre todo quiero una universidad humana.

06 octubre 2011

Sólo nos falta volar


La educación constituye la base sobre la que se asienta el progreso de la humanidad. En tiempos pasados, la capacidad de alfabetización estaba destinada a las elites de la sociedad. Con el avance de los siglos y el desarrollo de los olas democratizadoras se consiguió que esta educación fuera accesible y obligatoria para la totalidad de la población. La educación pública es uno de los grandes logros conseguidos por la historia y también uno de los flancos más accesible para atacar. En un momento de crisis económica mundial, en el que Europa ha decidido adoptar la senda de la austeridad, los recortes en lo público, concretamente en el aprendizaje de las generaciones más jóvenes, que son los pilares de nuestro futuro, constituyen la principal carencia y obstáculo para la salida de la crisis.

En España los continuos cambios que se han sucedido en la educación pública han contribuido a su debilitamiento y a que la educación privada, especialmente, en colegios y cada vez más en universidades, se erija como la alternativa para conseguir un buen nivel educativo. Desde mi punto de vista se ha optado sin fisuras por la accesibilidad universal  de alfabetizar a todos los alumnos relegando y olvidando el nivel que se imparte en estos centros. Universalidad de estudios no significa reducción del nivel de estudios, hecho que se ha logrado conseguir. Este salto atrás, donde se ve con claridad en los alumnos de la LOGSE, se sigue arrastrando durante toda la vida académica.

En mi experiencia académica que se ha basado en la asistencia a colegio concertado, instituto y universidad pública he notado y sigo notando ese retraso educativo derivado de nuestros cambiantes planes de estudio. Durante mi vida estudiantil lo que más he valorado y ha dejado huella en mi memoria son esos profesores que debido a su profesionalidad, oratoria, entusiasmo, interés y empatía conseguían que contara las horas para que llegara el momento de su clase. Evidentemente, el aprendizaje de lo nuevo, lo oculto, lo desconocido es la mejor experiencia que se deriva de la vida estudiantil, pero para que este proceso de continuo conocimiento-descubrimiento de contenidos sea interesante la pieza clave es ese profesor que no siempre aparece capaz de cargar con las ilusiones de los alumnos.

La parte negativa de este proceso, más allá del bajo nivel comentado existente en nuestra educación pública, son esos profesores que dan clases meramente como una forma de ganarse la vida y que olvidan todo lo demás. Que en muchas ocasiones se valen de las nuevas tecnologías, concretamente el power-point, para suplir su falta de preparación y profesionalidad y no lo utilizan como soporte complementario como debería usarse en realidad. En lo que se refiere a metodología no defiendo exclusivamente ni la opción por los exámenes ni la opción por los trabajos, el planteamiento de estas dos opciones varían en gran medida según cada profesor. Lo ideal es encontrar el término medio y saber plantear con coherencia ambas alternativas. Ningún concepto es la verdadera solución, su puesta en práctica determina la viabilidad de dicho mecanismo.
En lo que concierne a la universidad, aparte del desinterés de determinados profesores, lo que más hecho en falta en su vinculación con la actualidad. Los conceptos teóricos dejan de ser válidos en la mente de los alumnos si estos no se conciben en la vida real. 

La educación es el futuro de nuestro mundo, sin ella el camino deja de tener rumbo. La educación debería servir para poder mejorar y afirmar que "Otro mundo es posible" no para perpetuar sus vicios y defectos. La educación es el camino a seguir no a destruir. Si la educación nos hace libre, sólo nos hace falta volar.

DIFICULTAD PARA ENCONTRAR LOS ELEMENTOS POSITIVOS DE LA UNIVERSIDAD


Cuando comenzamos la Universidad, desconocemos el funcionamiento de la misma y por tanto sus elementos positivos y negativos. Cuatro o incluso más años en ella y tener dificultades para identificar sus elementos positivos, es motivo de reflexión.

Dos son las causas  que se exponen a continaución para explicar esta dificultad. El desconocimiento resutado de la desafeccción por la Universidad, ello se  refleja en que la mayor parte de los alumnos no se involucran en la facultad. Otro argumento es que nos centramos tanto en lo negativo que cuesta encontrar lo positivo.

¿Salimos como entramos en la Universidad? o peor aún, desencantados con esta institución, y sin ser capaces de encontrar elementos positivos.

Mi universidad


"La eduación representa nuestra mayor inversión de futuro". Seguro que hemos oido esta frase centenares de veces y con la que, probablemente, la mayoría de nosotros por no decir todos, estemos totalmente de acuerdo. Pero, si pensamos así, ¿por qué la realidad difiere tanto de ese pensamiento que parece ser la nota general?, ¿por qué si es la mejor inversión de futuro invertimos tan poco en ella?.

Cierto es. La educación representa nuestra mayor inversión de futuro, pero no sólo en cuanto a inversión económica se refiere. La eduación es algo más. La educación no es la simple superación de unos contenidos ni el reflejo de ello en un documento. Tampoco es la mera fabricación de los trabajadores que el mercado demanda. La educación es un proyecto social, y como tal se encarga de formanos como personas, desarrollando nuestras cualidades y calidades humanas, nos enseña el sentido completo de lo que significa ser ciudadano. La educación es un derecho, y por tanto es nuestro deber defenderla, por nuestro futuro y por el de los que vienen detrás.

La publicidad, la accesibilidad y la calidad deberían constituir los pilares principales que regieran la educación universitaria, pero poco a poco asistimos al decaimiento de estos valores y del componente personal y humano que caracteriza a este nivel educativo. Nuevas lógicas hacen su entrada en escena y caracterizan la educación con nuevos valores que, más allá de favorecer al individuo y su desarrollo, se adaptan y favorecen al sistema en busca de la llamada "eficiencia". La rentabilidad y la adecuación son las notas configuradoras del nuevo sistema de educación universitaria que lleva tiempo gestándose.

Hay aspectos que no deberían tener cabida en el ámbito educativo, más aún cuando este porta como estandarte la cualidad de ser público, y que sin embargo son los que imponen cada vez más las reglas sobre las que vamos a jugar en esta etapa de nuestras vidas para definirnos y para definir nuestro futuro.

Quiero ser algo más que un número de expediente dónde se refleje una titulación, quiero ser algo más que el fruto de la adaptación al mercado laboral, quiero ser todo aquello que mis cualidades me permitan ser, no lo que pueda ser en términos económicos. Quiero ser muchas cosas, pero sobre todo quiero vivirlas, que formen parte de mi y que me definan el día de mañana porque yo las he eligido, no porque no tuve posibilidad de optar. Quiero una universidad pública, accesible y de calidad, pero sobre todo quiero una universidad humana.

05 octubre 2011

1ª sesión


La primera clase de la asignatura Sistema Económico Mundial es para mi, además, mi primera clase como alumna de la Universidad Complutense de Madrid. El papel que juego durante la dinámica que nos propone el profesor es el más apropiado dada mi condición de recién llegada: me corresponde observar la actuación de mis compañeros de grupo, sus valoraciones, comentarios y reacciones. A partir de la observación debo anotar aquellos aspectos que van surgiendo durante la conversación que se basa en las preguntas planteadas por el profesor, así como destacar los aspectos que considero más relevantes. En este sentido, lo primero que llama mi atención es lo trabajoso que resulta para mis compañeros señalar aspectos positivos de su paso por la universidad. Poco a poco, unos a otros se van animando y tras diez minutos conseguimos un listado digno en el que lo más valorado es el ambiente universitario fuera de las aulas, los nuevos amigos, y un puñado de profesores que apuestan por "otra forma de enseñar".

La siguiente pregunta en la dinámica consiste en expresar los aspectos negativos de la universidad y aquí nos falta tiempo para arrancarnos con las quejas: falta de recursos (transporte público, libros, impresoras, microondas en los bares, aire acondicionado, calefacción...), el profesorado poco motivador, las dificultades que supone la adaptación al nuevo Plan Bolonia, los cambios en los horarios habituales, las asignaturas de libre configuración, los suspensos injustos, la "privatización" de reprografía, las asignaturas sin docencia presencial, la falta de participación, la obligatoriedad de asistir a clase... Un listado general en el que cada uno de los temas lleva a una nueva queja o sensación de carencia.

Pero lo realmente interesante del ejercicio surge en el momento en el que se nos pide que, en base a los aspectos positivos y negativos expresados, identifiquemos áreas de mejora de la universidad, la universidad tal y como nos gustaría que fuera. Si bien identificamos hasta cuatro áreas, sin duda, la más controvertida es la que se refiere al fomento de un sistema de convivencia entre las diferentes corrientes ideológicas dentro de la universidad: algunos dan por imposible la mejora puesto que la universidad es un espacio de poder y éste conlleva exclusión por naturaleza. Otros, en cambio, consideran que la universidad ha vivido episodios de represión de la libertad de expresión de determinados sectores (los parece ser, "excluidos" dentro de la vida universitaria), frente a la total permisividad desde las esferas directivas del centro. Se debate, bastante acaloradamente, sobre los límites de la libertad de expresión, sobre el derecho a la crítica, sobre la obligación de los personajes públicos de soportar las mencionadas críticas, sobre la violencia como mecanismo de  respuesta y de crítica... En definitiva, el debate me deja con la sensación de una universidad polarizada, con extremos en conflicto y, por tanto, tremendamente interesante.