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18 enero 2012

Memoria de Aprendizaje

Comencemos diciendo que ésta ha sido una asignatura particular cuanto menos, la metodología es muy diferente a la que hemos podido ver en otras muchas. Creo que sobre todo hemos aprendido a eso mismo, a hacer las cosas de una forma diferente. Partiendo de eso, entramos en algunos temas:

En primer lugar el trabajo en grupo es siempre productivo para aprender a trabajar en equipo, poner en común unas ideas y presentarlas delante de una clase a la que tienes que explicar y captar su atención sobre el tema. En mi grupo he aprendido que el trabajo se puede hacer bastante arduo si no colaboran todas las personas y por otro lado, que si se tiene un conocimiento bastante amplio de la materia antes de empezar a hacer esquemas y la preparación, el trabajo fluye mucho mejor.
En segundo lugar los “lunes de noticias” suponían un gran esfuerzo de búsqueda y presentación de los artículos. Lo cual nos ha ayudado, o yo lo considero así, a ser selectivos y a trabajar con raciocinio diferenciándolo de lo que supone el espíritu critico.
Las prácticas referentes a la música y al comentario de un libro que escogiésemos fueron bastante enriquecedoras, tanto a la hora de hacerlo por ti mismo, como al escuchar las preferencias y elecciones de los compañeros.   A esto tengo que sumar, las pequeñas lecturas de algún libro que se hacían al principio de las clases. Muchas las he olvidado, pero me encantó el fragmento de Marco Aurelio.
No me quiero olvidar de mencionar que estas clases han sido en general un intento de que tengamos curiosidad, por nuestro alrededor y por aprender.

24 noviembre 2011

Una inquietante aproximación a "Ciencia y método"

Una inquietante aproximación a "Ciencia y método"

La lectura Ciencia y método comienza haciendo una definición de ciencia comparándola con diversos significados. La ciencia es una actividad humana y social, cuyos éxitos han permitido al ser humano acercarse al conocimiento de sus propios límites. Pretende explicar la naturaleza, con el objetivo de servir de base para la acción progresiva que conduzca al hombre al ideal de libertad, el fin último, el objetivo incierto. Esta lectura me ha llevado a replantearme una frase que encontré hace ya algunos años en la columna que antaño tenia Paulo Coelho en cierta revista (ignoro si hoy en día continua en la nomina de columnistas de ese periódico) y que acabe escribiendo en mi cuaderno de matemáticas de bachillerato para ver si me motivaba un poco, con escaso éxito por mi parte. La frase es de Eduardo Galeano y cito textualmente: “¿Qué es la utopía? Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos; ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar”.
Así pues esta es mi definición de ciencia, una definición que choca con el panorama actual en el cual la ciencia se ha convertido en un instrumento de dominación social. Hoy en día los criterios de demarcación conducen a forma dogmaticas de concepción de la ciencia. Hemos pasado de la convicción de ciencias a teorías científicas, hemos perdido una visión de conjunto en pos del sueño teorizable; hemos conseguido que la ciencia cosifique a las personas en vez de abrirlas al horizonte, “la he perdido en un bosque de jeringas brillantes por donde nos decían que se llegaba al mar…”. Pero nadie nos enseñó a nadar. Y así nos va.

04 octubre 2011

Ensayo sobre el primer día de clase



Primer día de clase, caras conocidas y desconocidas y sobre todo la intriga de conocer al nuevo profesor, del que me habían hablado muy bien, y comenzó la clase, con una presentación de Roberto Carballo, nuestro profesor, y para sorpresa mía nos distribuyó en diferentes grupos, para que hicieramos algo que ya muchos profesores de esta facultad han olvidado, y es saber debatir, y compartir opiniones de gente de diferentes mundos, pero que nos reunimos en un aula para poder aprender más, no solamente acerca de la carrera que estudiamos, sino también acerca de la vida, nuestras experiencias y todo lo que nos rodea.

Y asi fue, como comenzó la clase, con mezcla de energía, nerviosismo y ganas de aprender por parte de nosotros, los alumnos, y continandose en cada grupo con una opinión personal acerca de cuales eran las experiencias como estudiantes que considerabamos positivas y también, como no, las negativas.

Comenzando por el primer punto, se clasificó en nuestro grupo por un conjunto positivo, entre los que destacaban: la posibilidad de poder estudiar fuera, que dos de nosotros, habíamos tenido esa suerte, así como, toda la gente que conoces a lo largo de l carrera y que sientes como parte de tu familia. Tampoco debe de olvidarse la heterogeneidad que hay en la universidad, donde se da cabida a todo tipo de ideas, culturas e ideologías. Es evidente, que esto trae una serie de preocupaciones e intereses, y que profesores como Arguelles, han sabido realizar a través de debates sobre economía, como bien expuso algún alumno.

Continuando por la parte experimental, seguiría (como todo en la vida) la no tan positiva, es decir, la negativa, y aqui los enfoques también son diversos, pero se podrían resumir, por una parte en la intolerancia (ejemplificada por un pequeño sector de la facultad a través de actos como el de la capilla, que demuestra una desobediencia civil, sin llegar a asumir el delito cometido) y por otra parte la limpieza, en lo referente al incumplimiento de la ley antitabaco. Todos expusimos nuestro punto de vista sobre el tema de la capilla, que aunque en cierta medida, alejó la base a debatir, todos pudimos dar diferentes visiones sobre el acto cometido, llegandose a cuestionar a las instituciones que al no servir, el único metodo para actuar era el de esta minoría que entró en la capilla (según algunos alumnos). Es evidente, que se deben de agotar otros puntos antes de llegar al extremo, que fue lo que finalmente sucedió.

Respecto a la universidad que desearíamos, se planteó una idea utópica, pero porque no, quizás viable, que sería un consenso de ideas, donde pudieran convivir en tolerancia y respeto todas y que existiera un pluralismo y cooperación por parte de todos. Además del tema de la limpieza, llegando a respetarse el tema del tabaco, que tan dificil ha sido a lo largo de estos años de poder plantear y sobre todo, de aceptar los lugares que son adecuados para ello.

Esta sería mi breve ensayo, de lo que estuvimos hablando en nuestro grupo en clase, y la impresión causada, que fue, evidentemente muy buena, por la forma diferente, dinámica y de también cortar el hielo, y conocernos todos un poco mejor.

Mi primerito dia


Tras un verano, y sobre todo tras un año, lleno de experiencias y vivencias, nos plantamos en el primer día de universidad, ante un nuevo año académico. Y para empezar, y recordando los primeros días de colegio en los que intercambiamos las experiencias veraniegas con los compañeros, se nos propone que en grupos hablemos de nuestras experiencias más enriquecedoras como estudiantes, no solo en el último curso sino de toda nuestra vida académica. Obviamente yo me referí a mi experiencia como estudiante del programa Erasmus durante el curso anterior. Quizá como año el más intenso que he vivido, sobre todo en cuanto a aprendizaje personal (quizá no tanto universitario...) La conclusión del grupo, y que comparto, es que cualquier posibilidad de salir a estudiar/trabajar al extranjero no debe ser desperdiciada ya que es algo muy enriquecedor. Y eso junto con la amistad que surge al compartir los años universitarios con compañeros son los aspectos más relevantes con los que la mayoría de la gente se quede tras la experiencia universitaria.
 
Aunque posteriormente pasamos a debatir sobre los aspectos positivos de nuestra facultad (entre los que destacaron la heterogeneidad y la posibilidad de debate en algunas ocasiones), a mí personalmente me fascinó la rapidez con la que empezamos a hablar de los aspectos negativos. Quizá esta posición negativa sea parte de nuestra cultura. O quizá sea de nuestra generación. El caso es que junto con la heterogeneidad y el debate rápidamente surgió el tema de la intolerancia, sobre todo y concretamente refiriéndose a lo que el grupo denominó ''determinados sectores de la facultad''. Se criticó que estos sectores impiden de manera casi continua la posibilidad de debate entre polos opuestos (algo que el grupo consideró que podría ser muy enriquecedor de forma 
personal pero también para la propia facultad) y que tratan de imponer una línea única de pensamiento. Se hizo referencia también al improperio que utilizan cuando se refieren a los que difirieren de su pensamiento: fascistas. A todo esto, salió un tema en el que el grupo, que hasta entonces parecía de acuerdo en todos los temas que habían surgido, empezó a diferir: la desobediencia civil. Quizá hubiera sido positiva una discusión más alargada, pero el tiempo apremiaba. Las conclusiones fueron las siguientes: por un lado, los que defendían que el ciudadano, como tal, tiene derecho a revelarse, y a trasgredir determinadas normas que considere cuestionable, siempre y cuando el mismo sea responsable y asuma las consecuencias de sus actos, y otros que en ningún caso defenderían ningún tipo de desobediencia civil, por considerar que en un sistema democrático se dispone de los canales suficientes para cambiar una norma que se considere ''injusta''.
Por último se debatió sobre cómo sería nuestra facultad ideal. Como idea central y global, la discusión giró en torno a la necesidad de fomentar el respeto entre todos los miembros de la universidad (alumnos, personal docente, personal no docente,…). Esta idea de respeto fomentaría ámbitos más concretos que se consideran necesarios dentro de una universidad: la solidaridad entre compañeros, el pluralismo ideológico y la libertad de expresión, el mantenimiento de una facultad limpia y sin humos (se recalcó que es indignante que todavía existan personas que fuman dentro de la facultad), la no arbitrariedad a la hora de evaluar los conocimientos de los alumnos….

La verdad, fue una primera clase ilusionante y con nuevas propuestas. Sobre todo por la idea de intentar aprender de la práctica, deduciendo la teoría, y no al revés. Esperemos que esta primera clase marque la pauta de un curso de trabajo y de aprendizaje

03 octubre 2011

...En época de cambios...


Habiendo empezado nuestro segundo curso en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, es inevitable echar la vista atrás, y ver lo que ha cambiado nuestra vida en este año. Un año repleto de experiencias, buenas o malas, pero experiencias al fin y al cabo, que nos hacen crecer como personas y conocernos cada día un poco más. 

Puesto que me considero una persona positiva hasta cierto límite, lo primero que pienso es en las cosas buenas. Por ejemplo, que sólo llevo tres días en mi nueva clase y ya conozco a nuevos compañeros/as, al igual que ocurrió por estas fechas en el año 2010, cuando llegué a la facultad. Nuevos estudios, nuevas personas, nuevos lugares..."renovarse o morir", o eso dicen. En cualquier caso, aunque socializarse no sea lo principal en una facultad, sí que es algo muy importante a la hora de trabajar en grupo, perder el miedo escénico y conocer otros puntos de vista, máxime cuando se está estudiando Sociología, el estudio de la sociedad.

Me encanta esa sensación de motivación que se respira en el aula cuando el profesor que está impartiendo una materia transmite la vocación con la que lo hace y, sobre todo, que nos dé la oportunidad de transmitir nuestros pareceres. El contacto con las ideas de otras personas me parece fundamental en nuestro aprendizaje. De la misma forma apoyamos los trabajos en grupo.

Siento que la facultad me ha ayudado a tomar mis propias decisiones, a madurar, a sentirme un poco más libre, más responsable. En este año he viajado mucho, por lo que también he empezado a apreciar el arte, la cultura, la lengua y la tradición de otras partes del continente europeo. Qué fundamental es ver mundo...

Pero no todo puede ser bueno en esta vida, eso es algo que hemos comprendido todos. Y la facultad, no iba a ser menos. Al igual que hay profesores que se deben a sus alumnos, apoyan métodos más didácticos y se muestran receptivos y cercanos, hay otros que son todo lo contrario. Alto índice de suspensos en la clase, desmotivación por parte de los alumnos a la hora de la asistencia, profesores que no se presentan al examen fijado por la propia facultad sin dar explicación alguna de su ausencia... además, parece que el examen es la forma de evaluar más popular. Uno puede haber hecho un cuatrimestre brillante, pero tener un mal día y suspender ese examen final. En tal caso, de nada vale tu esfuerzo cuatrimestral.

Sin embargo, los culpables de este malestar no son sólo los profesores. Hay quien no sabe respetar, y por tanto, no puede esperar del resto respeto. Me estoy refiriendo a aquellos/as que no saben comportarse en una conversación, ya que no les importa cortar la palabra a un compañero/a para elevar su tono y así tratar de imponer su argumento sobre el de la otra persona. Por desgracia, en la mayoría de estos casos, la tensión es notoria y se suele recurrir al insulto fácil, bien por aquel que corta la palabra, o bien por aquel al que le han cortado, ante la impotencia de no poder expresar su idea. En ese momento se acaba el debate.Otras veces, ocurre que la persona a la que hablas no sabe aceptar las críticas, y convierte tu disconformidad hacia un tema en un ataque hacia su persona.


Por suerte, todo tiene solución excepto la muerte, y una solución a esta situación puede ser la de elegir a un representante del grupo para que este pueda transmitir las quejas o mejoras en nombre de todos sus compañeros/as. La democracia empieza por utilizarla en tu día a día, y no sólo en el sistema político. Otra solución es mentalizar a los estudiantes de lo importante que son las tutorías, y más en estos casos. Se debería acudir a más tutorías para exponerles a los profesores en cuestión nuestras preferencias a la hora de evaluarnos, así como la metodología que preferimos que empleen en las clases (respetando, siempre, la libertad de cátedra del profesor y transmitiéndoles esto como una preferencia personal, no como una exigencia). Todo esto permitirá que la relación con los profesores sea más estrecha.

El gran problema de nuestra falta de educación, es la mala influencia que nos dan los medios de comunicación, cuando emiten debates en televisión, por ejemplo, y tú aprecias cómo no son capaces de que se respete un turno de palabra sin que alguien corte a la persona. No obstante, no debemos caer en eso y debemos respetar a los compañeros/as, así como ordenar nuestras ideas y no dejarnos influir por nadie. Por último, no debemos mostrar ningún tipo de prejuicio hacia ninguna asignatura ni ningún profesor, sino guiarnos únicamente por lo que crees tú, y no por lo que te cuentan.

Pese a todos los problemas, tanto personales como académicos, que he padecido este año, sin duda me quedo con lo bueno vivido y lo que queda con vivir.

Publicado por Cristina Jiménez Hernando

Retrospectiva


Cuando llegamos a la universidad veníamos con ciertas expectativas que deseábamos en su mayoría se cumplieran, con el paso de los meses nos dimos cuenta que habían algunas que tuvieron un "final feliz" pero que muchas desembarcaron en otro puerto. Esas experiencias negativas que nos dejaron un mal sabor de boca son parte de la dicotomía del sentimiento estudiantil.
Ahora nos piden que expresemos nuestro parecer frente a una serie de sucesos que hemos vivido tanto buenos como malos; lo hacemos, nos sentimos unidos, identificados, hay muchas versiones que se solapan con otras tantas, al parecer y a pesar de ser seres cada vez más individualistas, seguimos confluyendo hacia un mismo punto.
¿Será este hecho algo lógico, propio de un grupo de personas que comparten la misma generación? O ¿Sólo se trata de esa eterna necesidad que tiene el ser humano de quejarse por todo y ser inconformista, en especial cuando se lo permiten?
Tal vez sea que cuando más tenemos más pedimos, más exigimos, más queremos, es como esa bola de nieve que comienza pequeña y tímida en la cima de la montaña, y mientras va avanzando va aumentando su volumen.
Como sea, no buscaré una explicación para ese acontecimiento, pueden ser múltiples los factores que inciden en ellos, pero lo que sí puedo afirmar es que en las relaciones que forjamos como alumnos interlocutores y actores de este proceso, nos gusta ver como los profesores se integran  en él. Es relevante este tema para nosotros porque nos interesa ser escuchados, también tenemos algo que decir, algo que contar, ideas que compartir, ganas de transformar el aprendizaje en un feedback, somos sujetos que no solo quieren aprender a través del método socrático, por lo tanto es menester llegar a un acuerdo en donde converjan todas estas ideas, donde se puedan ver reflejadas las dos partes y así poder buscar en conjunto alguna vía de solución a estas trascendentales carencias de satisfacción.